Platón ya tiene su carro especialmente fabricado en Estados Unidos. Su historia es ya conocida por la mayoria de ustedes. Una historia de crueldad y maltrato extremo, quizas una de las peores que nos tocó afrontar. Los ex dueños de Platón no eran ignorantes, no les faltaba dinero ni tiempo, a los dueños de Platón les faltaba sensibilidad, les faltaba compasión ante el sufrimiento de un ser vivo que se pudría literalmente día a día frente a sus ojos. Platón perdió las dos patas traseras. A los pocos días de su rescate se realizó la denuncia penal pero bien se sabe que la Justicia es lenta, burocrática y no siempre justa, menos aún con los animales que son conciderados como "cosas" por el Código Civil. A casi dos años del hecho y, despúes de haber presentado muchas pruebas y testigos se confirmó el maltrato (imposible negarlo) pero los ex dueños niegan la relación con Platón y el fiscal a cargo no los quiere imputar. Hay un grupo de profesionales comprometidos que siguen presentando documentos para que no se cierre la denuncia y esto quedé impune. Ojala se logre un condena ejemplificadora y Platón será el primero en festejarlo.

Para darle una cierre una etapa de este caso que nos acompaña desde hace casi 2 años y, ante la cúal muchísimos de ustedes se sintieron comprometidos, se involucraron y ayudaron de cientos de maneras diferentes, compartimos las emotivas palabras de Almendra, quién desde el día que lo rescatamos, lo tiene en su casa haciendo POSIBLE lo que parecía IMPOSIBLE. GRACIAS a todos en nombre de Platón.
"Hace más de un año y medio que vivo con Platón. Hace más de un año y medio que todo está atravesado por Platón y sus necesidades. En prácticamente todo este tiempo todo lo que podía salir mal salió mal. Cada vez que algo pudo salir peor salió peor. Y cuando ya no había forma de que empeorara por algún motivo extraño de la naturaleza, de alguna forma creativa e inimaginable el cosmos logró que mágicamente todo empeorara. Platón pasó por todas. Nacer en un criadero, la irresponsabilidad de sus dueños, la intemperie, el abandono, un dolor tan intenso que lo llevó a arrancarse su propia pata, osteomielitis, amputaciones, cirugías, clavos, anestesias varias (creo que 7), curaciones dolorosas... Y miedo. Mucho miedo. Después de todo esto uno podría pensar que Platón podría (y hasta correspondería) que fuera un perro agresivo, pero no. Es puro amor y mimos. Se la pasa dando besos y mostrando la panza para que lo rasquen. Platón nos inspira todos los días. Platón nunca dijo basta. Platón siempre nos indicó con su mirada que estábamos en el buen camino, que él podía. Se adaptó a todas las circunstancias, a todos los cambios, a todas las buenas y a todas las malas. Y si él puede... por qué no vamos a poder nosotros? Platón fue sostenido por muchas manos en este camino. Maria Elena Martinez, su cirujana, fue y sigue siendo un pilar indispensable en la recuperación de Platón (y de paso se convirtió en mi vet gurú) . Durante muchos meses nos vimos todos los días, hicimos magia con horarios, nos mandamos mensajitos nerviosos a las 4 am antes de las cirugías y hasta pasamos una navidad juntas. Hernan Cornes, nuestro fisioterapeuta (Hernán ya es de todos) que siempre nos hace sentir que eso es vocación. Los padrinos de Platón, Ricardo Rossi que se puso a disposición desde el primer momento para hacer de chofer/ingeniero/yoteresuelvotodo, Sabrina Duek, la tía maravilla que se lleva al gordo los findes, le arma planes como si fuera un niño y me lo devuelve los domingos cada vez más malcriado, Marisa Meloni, la drug dealer/cadeta/mensajera/secretaria del grupete y Jay Ernst mi compañero, siempre a la par de mis aventuras. También contamos con la presencia y el apoyo de Maria Fernanda Correa, Fernanda Sat, Dano y Jose Caputo, siempre listos como boyscouts cada vez que aparece Platón en alguna de las vetes. Es indispensable recordar que todo esto se logró gracias a las hermosas personas que se animaron a rescatarlo (mi agradecimiento infinito hacia ellos), a P4P que apostó a Platón y aportó los recursos para su tratamiento y los cientos (si, fueron cientos) de donantes y colaboradores que se acercaron, aportaron unos pesos o le mandaron gasas. Mi enorme agradecimiento para todos ellos ya que HOY PLATÓN ES UN PERRO FELIZ! (Almendra)"

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